Primero que nada: ¡felicidades! estás por poner tu primera mesa y eso solito merece una felicitación enorme. Pero además, vas a entrar a un mundo lleno de cosas hermosas que te va a inspirar a servir bonito, a poner mesas más chulas cada día y a hostear como una pro. Armar tu primera mesa puede sentirse abrumador. Hay demasiadas opciones, colores por todos lados y una pregunta que se repite: ¿esto sí va conmigo? Spoiler: es normal
Si estás estrenando casa, empezando una nueva etapa o simplemente quieres una mesa que funcione siempre, esta info es para ti.
Una mesa bien puesta no se pone solita, se va haciendo poco a poco. Y como casi todo en la vida, empezar por lo básico siempre es la mejor opción.
Lo Básico
Cuando empiezas, la clave está en no querer todo al mismo tiempo. Aquí te va una lista bien fácil:
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Individuales: pueden ser de tela o de piel. ¡O del material que quieras! Son importantes para delimitar tu espacio y que cualquier tiradero se quede ahí. Además enmarcan muy lindo tu mesa.
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Servilletas: de tela. Siempre de tela. Elevan cualquier comida, incluso un desayuno rápido.
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Plato trinche: Es el plato que se usa para comer. Mide entre 25 y 28 cm regularmente. Si no quieres algo muy elaborado, elige uno blanco con rayas grises. es super neutral y combina con todo.
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Plato de ensalada: perfecto para entradas, postres o comidas ligeras. Aquí es donde puedes jugar un poco para darle personalidad a tu mesa. El del hongo nos encanta porque va todo el año y le da un toque de diversión a tu mesa.
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Cubiertos: pesados, eso es lo más importante. De acero inoxidable y con un diseño que no te canse.
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Vasos: El tamaño ideal es el tumbler. No son altos como los highball, tienen una altura como de 12 - 15 cm. Son más anchos que los vasos altos y son los más cómodos y versátiles para la mesa. Nuestros favoritos son los Pippa Blancos.
Con esto tienes una base completa, funcional y lista para usarse sin complicaciones.

Neutros: tus mejores aliados
Una mesa en tonos neutros siempre funciona. No cansa, no pasa de moda y se adapta a cualquier ocasión, desde lo cotidiano hasta una cena especial. Además, te da libertad para jugar después: flores, velas, accesorios o piezas especiales que le den personalidad a tu mesa.
Construye con intención, no con prisa
Armar tu primera vajilla no se trata de comprar mucho, sino de comprar bien. Elegir piezas versátiles desde el inicio evita compras impulsivas y te permite ir sumando elementos conforme descubres tu estilo.
Una base bien pensada te da espacio para crecer: más adelante puedes agregar tus sets favoritos de Zash y hacer combinaciones o sumar accesorios según la temporada o tu mood.

El toque divertido siempre cuenta
Una mesa básica no tiene que ser aburrida, al contrario, cuando la base es neutra, cualquier detalle resalta más: unos cubiertos con bichos, un accesorio inesperado o una pieza divertida pueden transformar por completo la mesa sin complicarla.
La clave está en equilibrar: lo esencial primero, el twist después.
Empieza con lo básico, confía en los neutros y deja que tu mesa crezca contigo. Porque sí: una mesa sencilla también puede ser una mesa muy chula. Y esta, puede ser la primera de muchas.
ZASH IT UP!